Nace en 1944 en Hastière, pequeña ciudad del valle del Mosa, Bélgica y es, aproximadamente, a partir de 1960 cuando realiza sus primeros trabajos a espátula: los temas son máscaras y marinas. En 1962 termina sus estudios de Bellas Artes en Namur.

1966-67. Sigue cursos de la Famous Artist’s School de Ámsterdam. Del 66 al 70 trabaja en publicidad. En 1970 se establece en España donde todavía permanece hoy, dedicándose exclusivamente a la pintura. Hasta 1978 pinta, siempre a espátula, paisajes, pueblos y sus gentes que tanto le fascinan. Además del óleo sobre lienzo se dedica cada vez más a la acuarela.

En 1971 visita por primera vez la región de Almería; sus paisajes y su luz son una revelación: los plasma en muchos de sus cuadros.

En 1972 descubre las Islas Canarias que serán durante muchos años una fuente de inspiración. En el 78 cambia la espátula por los pinceles y trabaja sobre tablas de madera, de pequeño tamaño, temas de tendencia surrealista. Su factura se hace más “limpia”, sin rasgos de pinceladas con coloridos más suaves: al cabo de un año deja la madera para volver al lienzo, pero esta vez un lienzo preparado especialmente por él mismo para conseguir un soporte liso y de tamaño superior. Durante estos años viaja en busca de nuevos temas: África del Norte, EEUU y países nórdicos.

Entre 1984 y 1987 se dedica casi exclusivamente a la acuarela, que trabaja y perfecciona durante sus viajes, así como en el taller. En 1986, un viaje a la India se revela como una experiencia plenamente enriquecedora para su trabajo, sobre todo en los coloridos.

En un viaje a China en 1987, empieza su atractivo hacia el no figurativo, influido por los ideogramas de la escritura de este país, entre otras razones. Realiza sus últimos bocetos y acuarelas y, en 1998, pasa definitivamente a la abstracción; aparecen sus técnicas mixtas sobre papel o tela mezclando “collages” y grafismos.

Si su estancia en China fue la causa de ese cambio radical , el año 93 marcaba la transición, el peldaño siguiente en la escalera de su vida, hacia una transformación no tan brutal como la anterior pero más sutil…se mudaba a una antigua morada en el corazón de un pequeño pueblo, apacible pero tan vivo, llamado Finestrat. Pasaba de una vida más bien retirada, en el campo, a la de una comunidad aldeana, calurosa y compartida, de alguna manera una amplia familia. Imperceptiblemente se hacía sentir menos la necesidad de correr el mundo y crecía su curiosidad hacia los seres y las cosas de su pueblo; tenía a mano un tesoro, una fuente inagotable de inspiración. Curiosamente este descubrimiento, esta “revelación”, le trae un poco de la serenidad de la que siempre había carecido; su nuevo entorno le regalaba lo que, sin saber, había buscado siempre: lo esencial.

En buena parte de su trabajo desde 1993 aparece el concepto de trilogía; es decir: obra, objeto, título.

La obra: una mezcla de “collages” y de materias pintadas realzadas por grafismos.

El objeto: “cositas” olvidadas o tiradas que se ofrecen a sus ojos como flechazos y que integra en la obra, no como fútiles adornos si no como emblemas de la idea expresada, pequeños “totems” pletóricos de humanidad.

El título: que formula el conjunto y sitúa el ambiente.

Otro aspecto de su trabajo es la fotografia. Ese medio de expresión que siempre le ha fascinado y que practicaba en paralelo, se introduce cada vez más en sus “collages”.

Sus dos pasiones se unen entonces y decide exhibirlas juntas; los 20 cuadros de la serie “Ángel” son un ejemplo aparte donde la obra “collage-materia” es sustituida por un “fotomontaje”. Hay que precisar que el tema “Ángel”, personaje fuera de lo común, requería imperativamente la fotografía. La tentación era muy grande y el paso fue dado. Un paso más en su larga caminata hacia ese retorno a lo esencial…muy lejos de ser el fin.

De hecho, esa mirada fotográfica dentro del ser humano le provocó el deseo de retratarlo, no solo a través de una máquina sino también con sus pinceles, brochas y espátulas engendrando lo que bautizó como “máscaras”. ¿Por qué máscaras? Porque son rictus y gritos, rebeldía y desesperación, expresiones exageradas de lo que llevamos dentro y no nos atrevemos a exhibir, un modo de exorcizar a los demonios que nos poseen, tal como se reflejan en las máscaras africanas. Precisamente, su exposición en 2002, después de un viaje a Senegal, es la realización de ello, no solo a través de la máscara, sino también por los majestuosos movimientos y los vistosos drapeados de las mujeres de ese país.

En 2005 trabajó con gran entusiasmo sobre el tema de los juguetes de hojalata de la fábrica Payá en Ibi. Recordados con mucho cariño por tantos españoles. Realizó una treintena de fotomontajes y amplias fotografías, testimonios de los años gloriosos de esta industria alicantina, que se reunieron en una gran exposición dentro de la fábrica misma para celebrar su centenario. El mismo año esta muestra fue llevada a Burgos al Real Monasterio de San Agustín y en 2006 se montó en el Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante.

2007. Una de sus últimas exposiciones, "Valle de Rodalquilar", tuvo lugar en la sala Carmen de Burgos en este mismo municipio del Parque Natural Cabo de Gata. Fueron 41 obras sobre el tema de las minas de oro y su influencia sobre la gente de este valle a lo largo del siglo XX.

Entre 2008 y 2010 la exposición sobre los juguetes Payá se presentó en el Ayuntamiento de Benidorm y en la Biblioteca Municipal de Finestrat.